viernes, 10 de abril de 2015

sociología de la educación contemporánea.
1. La perspectiva funcionalista: Aquí nos referimos al funcionalismo clásico de Durkheim, por ser éste el iniciador de la Sociología de la educación y por la enorme influencia de sus concepciones sobre otras corrientes del pensamiento sociológico (Durkheim analiza la “función de la educación dentro de la sociedad) la identifica en su dimensión de realidad objetiva y externa, instituida o institucionalizada y la construye como un hecho social. Este enfoque posee, al mismo tiempo, una marcada orientación humanista, porque tiene la más alta idea del poder creativo de la educación y magnífica la dignidad y grandeza de su acción, cuyo protagonista principal es el maestro.
La función de la educación consiste en socializar al ser humano, es decir, moldear al ser “asocial” que somos naturalmente para conformar otro nuevo, social y moral. Es la sociedad, concebida por el sociólogo francés como un ente trascendente al individuo, la que nos humaniza a través de la acción educativa.
2. La perspectiva estructural-funcionalista. Esta corriente se inspira, en gran parte, en las teorías funcionalistas modernas o en el estructural-funcionalismo de Robert K. Merton y Talcott Parsons, y tiene como eje principal de sus investigaciones el problema de las normas y valores.
Se propone estudiar los desequilibrios momentáneos de los individuos, provocados por la evolución del sistema social en general y por el sistema de enseñanza en particular.
Además, la mayoría de los investigadores que se ocupan de esta área yuxtaponen los conceptos de educación y movilidad social, basándose en el presupuesto de que la sociedad está estratificada.
La perspectiva de la teoría de la reproducción. Considera a la educación como elemento de una formación social históricamente determinada. La educación es visualizada como una estructura dinámica y como una instancia de su función dentro de otra estructura más vasta, que la incluye y explica su desarrollo. El estudio de la educación se inserta en el análisis de las clases sociales y en el papel de dominación
 económica, política, cultural e ideológica de la clase dominante. La escuela es, según esta corriente de interpretación, un espacio ideológico cuya función es propiciar la reproducción de las relaciones de producción existentes.
 El enfoque social de la educación no desconoce los factores psicológicos que intervienen e inciden en el proceso de enseñanza-aprendizaje; sin embargo, aunque no es su objeto de estudio, con mayor o menor énfasis postula que la mayoría de los fenómenos psicológicos, que son considerados comúnmente individuales, son en gran parte reflejo de los fenómenos sociales que se estructuran en una conciencia colectiva, y por lo tanto, su abordaje, como el proceso de aprendizaje por ejemplo, tendrá que ser analizado en su conexión espaciotemporal de un cuerpo social. El aprendizaje ha sido adquirido y conquistado socialmente.
Durkheim comprende esta transmisión generacional en forma unilineal y mecánica; pero la necesidad humana de encontrar soluciones siempre nuevas para las contradicciones sociales y de su existencia, de buscar formas cada vez más elevadas de unidad con la naturaleza y la sociedad, da al carácter transmisorio un dinamismo específico que Durkheim no considera. La transmisión supone “rupturas”, porque el progreso del conocimiento y de la práctica humana implica la integración de nuevos datos, a costa del enjuiciamiento crítico de los ya existentes. Para señalar el carácter de la comunicación generacional, Dewey no utiliza el término “transmisión”, empleado por Durkheim; avanzando en la comprensión de esta relación, introduce el concepto de “reconstrucción”, tomando en cuenta el elemento dinámico que se produce entre adultos y jóvenes en el proceso educativo y que modifica la transmisión y la recrea.
La Sociología de la educación tiene pues por objeto, a nuestro modo de ver, el estudio, tanto de los procesos institucionales y sistemas escolares, y de la interdependencia que existe entre la estructura y la organización social, de una parte, y los procesos educativos, de otra, como de las teorías y doctrinas pedagógicas. Lo que se pretende separar en dos campos distintos lo unimos sin dejar de distinguir entre teorías y hechos en un campo único de observación”.
el punto de partida de esta Sociología es el análisis de la sociedad global y los requerimientos esenciales para su existencia, supervivencia, renovación e integración.
El estructural-funcionalismo no trabaja desde un paradigma causal, por lo tanto no explica la génesis de las estructuras, ni de las funciones. Trabaja con variables interactuantes, todo influye sobre todo, no ofrece, tampoco, una teoría sobre qué variables son más importantes para determinar la situación de un sistema en el conjunto.
Recuérdese que fue Durkheim quien por primera vez destacó en forma sistemática las necesidades funcionales de la sociedad y, entre ellas, la función socializadora de la educación a través de la transmisión de un código simbólico de normas y valores. Al analizar las relaciones entre la estructura cultural y la estructura social, no indagó sin embargo los mecanismos de internalización, fenómeno en el cual se detiene ampliamente esta corriente. De tal modo esta Sociología psicológica en gran parte lo que en Durkheim era fundamentalmente un fenómeno social objetivo.
El status se basa en una serie de variables que se entrecruzan, como por ejemplo: educación, la importancia funcional de las ocupaciones, que conforma una jerarquización profesional y que da diferentes grados de prestigio, que es el aspecto subjetivo del status y resultante de la interacción, es medido por atributos adquiridos y no adscritos o asignados. Su adquisición comienza en la escuela elemental, “que es la primera agencia socializadora en la experiencia del niño, que institucionaliza una diferenciación de status sobre bases no biológicas” y que es ganado por el desempeño diferencial respecto a las tareas establecidas. El status tiene por lo tanto un soporte objetivo, pero por otra parte, es condición necesaria al status su internalización (del rol que lo realiza), así como el reconocimiento de los demás, y por lo tanto, es un fenómeno subjetivo a la vez.
diferenciación funcional, escasez de personal y prestigio de ocupaciones, son los tres factores que emplea la teoría estuctural-funcionalista para explicar la estratificación, y para privilegiar a la escuela como el factor determinante de promoción y, por lo tanto, de movilidad social que, como ya lo hemos citado antes, es otro de los temas centrales de esta corriente de interpretación.
Si la formación escolar se convierte en criterio de adjudicación del status, la escuela debe proporcionar las cualificaciones necesarias a las diferentes posiciones y ella es la que ha de otorgar el prestigio.
Si el rendimiento es un logro personal, y la posición de cada sujeto se deriva de sus méritos, obteniendo el justo reconocimiento diferencial de la sociedad, a través de la valoración compartida respecto al éxito, entonces esta concepción tiene una perfecta correspondencia con la ideología liberal que en los Estados Unidos de América se expresa, como ya lo hemos visto, en el American Dream; esto es: el ascenso individual, desde el escalón más bajo al más alto, es posible, por el carácter abierto de la sociedad. Pero además de su posibilidad y deseabilidad, es un imperativo del modelo cultural, como lo señala R.K. Merton.

jueves, 12 de marzo de 2015

                    Iván lllich
(Viena, 1926 - Bremen, 2002) Pedagogo y ensayista mexicano de origen austríaco. Alentado desde su temprana juventud por una viva curiosidad humanística, cursó estudios superiores de Teología y Filosofía en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, para acabar completando su rica formación académica en la Universidad de Salzburgo.
A los veinticinco años de edad, en busca de mayores posibilidades profesionales, emigró a los Estados Unidos de América y, merced a sus amplios conocimientos teológicos, ejerció durante algún tiempo como asesor pastoral en Nueva York; pero pronto habría de romper sus vínculos con la jerarquía eclesiástica, ya que sus teorías pedagógicas, muy agresivas con cualquier forma de poder institucional, se mostraban especialmente críticas con la Iglesia católica y con el protagonismo que ésta había venido desempeñando durante siglos en materia educativa.
En 1956 se trasladó a Puerto Rico para ocupar el cargo de vicerrector de la Universidad de Ponce (de filiación católica), y, tras permanecer en la isla antillana por espacio de cuatro años, se consagró a la redacción y difusión de sus radicales ideas pedagógicas por todo el ámbito hispanoamericano, donde pronto alcanzó un notable prestigio que le condujo, entre otras ocupaciones, a asesorar directamente la política educativa del gobierno boliviano presidido por Alfredo Ovando Candía (actividad en la que colaboró con el brillante pedagogo brasileño Paulo Freire). En 1971, ya con algunos títulos publicados, Iván Illich fue uno de los fundadores del Centro Intercultural de Documentación de Cuernavaca (México).
Entre sus obras más influyentes en los estudios pedagógicos del último tercio del siglo XX, figuran algunos títulos tan notables como La escuela, esa vieja y gorda vaca sagrada (1968), Una sociedad sin escuela (1971), Herramientas para la confidencialidad (1973), Energía y equidad (1973), Némesis médica: la expropiación de la salud (1975), Educación sin escuelas (1975), La sociedad desescolarizada (1978), La escuela y la represión de nuestros hijos (1979) -escrita en colaboración con Hildegart Lüning-, Shadow-work (1981), Producir (1982),Ecofilosofías (1984), En América Latina, ¿para qué sirve la escuela? (1985), La educación (1986) -escrita en colaboración con el citado Paulo Freire-, y H2O y las aguas del olvido (1989).

La tesis fundamental que alienta todas estas obras afirma que ninguna de las instituciones tradicionales de la sociedad industrial se adecua a las necesidades reales del mundo actual, por lo que es necesaria una revisión de todas ellas, empezando por la que Iván Illich considera como la más perniciosa: la escuela. Según el radical pensador mexicano, la educación pedagógica sostenida institucionalmente por la escuela tradicional se ha convertido en una mercancía carente de valores éticos y concebidos únicamente como un hábil instrumento para la formación de escolares utilitaristas y competitivos.
Para poner fin a esta constante inmersión de los educandos en los dominios de la agresividad materialista, Iván Illich propone el aprovechamiento de otros "canales del saber" que, en su opinión, deberían servir de alternativa a la anquilosada rigidez de la escuela institucional y la política educativa implantada en todas las naciones de Occidente. Y es en este marco concreto donde surge su propuesta pedagógica más radical y revolucionaria, la denominada "corriente de desescolarización", que comienza por establecer de forma tajante que la mayor parte de los conocimientos útiles para un individuo de la sociedad contemporánea se adquieren fuera de la escuela (es decir, en contacto directo con el entorno familiar, las experiencias sociopolíticas y las vivencias culturales).
Una vez establecido este principio, Iván Illich propone en su teoría "desescolarizar" la educación, fomentar el aprendizaje informal y potenciar la creatividad del individuo dentro del entorno social en que se mueve, sin someterlo a los rígidos estamentos de la escuela institucional.
El término desescolarización se utilizó para referirse a un conjunto de procesos que llevarían, una vez se hubiera suprimida la escuela, a la desalienación del hombre y a una sociedad justa y humanizada. Además este término hace referencia a una corriente de pensamiento dentro de la pedagogía contemporánea.
Todo este pensamiento venía fomentado por una serie de cosas que él consideraba que la escuela no hacía bien, y a continuación daremos algunos ejemplos.
Illich pensaba que la escuela es la iniciación en el mito del consumo ilimitado puesto que considera que la escuela vende el saber. Esto lo fundamentaba diciendo que “la mercancía era la escuela, la cual es venida a los padres contribuyentes y a los niños. Finalmente, un sistema de reparto de buen funcionamiento, que sería el maestro, lleva el producto elaborado a los consumidores, los alumnos”. Como conclusión, sería que Illich, creía que si el desarrollo era concebido como un crecimiento ilimitado de consumo, jamás podría conducir a la madurez humana.
Otro de los factores que criticaba era que los programas de formación escolar exigía constantemente la introducción de nuevos campos, aun cuando los ya existentes satisfacen las necesidades de los niños. Al igual que pensaba que la discriminación se soportaba e incluso era aceptada por aquellos a los que les tocaba perder.
Lo anterior expuesto, le hizo plantear algunas alternativas a la escuela obligatoria, porque pensaba que la mayor parte de los hombres aprenden fuera de la escuela lo que ellos saben y valoran.
La alternativa que Illich planteaba era crear un nuevo estilo de aprendizaje dentro de las relaciones educadoras interhumanas, en definitiva un aprendizaje que no se saliese de las relaciones de los hombres con su ambiente. Sin embargo, creía que para que esto fuese posible tendrían que cambiar muchas cosas, pero principalmente la actitud frente al proceso de enseñanza y ante el desarrollo humano de cualquier tipo. También, debería de cambiar las cualidades de nuestra vida diaria y nuestra postura ante los medios de enseñanza de los cuales ya disponemos.
En definitiva, él apoyaba la idea de confiar en la voluntad de aprender motivada por sí misma y no confiar nuestro aprendizaje a los demás. Ya que para ello solo hace falta interés por aprender, compromiso de una sociedad educadora, en vez de permitir que se siga inculcando la información que las instituciones nos quieran dar.
No obstante, para que esto fuera posible tendría que haber tres objetivos que serían:
-Poder acceder a cualquier medio de aprendizaje a lo largo de la vida.
-Transmitir la información de unos a otros.
-Libre elección de poder transmitir el saber que el individuo tiene.

jueves, 5 de marzo de 2015

                            MULTICULTURALIDAD

Apoyados en un conjunto de argumentos políticos, culturales y lingüísticos se ha interpretado la cuestión étnica como una forma de nacionalidad. Los actuales conflictos culturales y el debate sobre el racismo y la inmigración muestran a las claras cómo las cuestiones de raza, etnia, clase y nación, continúan siendo algunos de los problemas más acuciantes de la sociedad civil
La Educación Multicultural es la educación de todos los aspectos que están relacionados con la convivencia en una sociedad multicultural, en la que el intercambio y la comunicación son piezas fundamentales en todo el proceso de educación. En este sentido, estos valores y actitudes deben ser objeto de conocimiento y de aprendizaje por parte de toda la población escolar,
La Educación Multicultural no es un concepto unitario sino complejo, que subsume en él una variedad de creencias, políticas y prácticas en educación que pretenden dar una provisión de conocimientos y actitudes en una sociedad multirracial. La Educación Multicultural no puede ser entendida meramente como una exótica adición de contenidos al Currículo, sino que debe ser una consideración sistemática de los efectos perversos del racismo. Además, debe buscar la implementación del pluralismo y la diversidad en todas las propuestas educativas, recogiendo las profundas raíces que el multiculturalismo presenta en la sociedad 
Desde nuestro punto de vista, la discusión sobre educación multicultural surge en el momento en que ciertos aspectos de la variable cultura, en tanto variable representativa de la diversidad, se introducen en el aula y en la escuela. Cuando existe una presencia de grupos étnicos claramente diferenciados por razones del color de piel, lengua materna, valores y comportamientos religiosos, y, junto a todo ello y otros elementos más, diferencias socioeconómicas, se reconoce la necesidad de una educación «especial» para atender tales diferencias. Aparece una nueva forma de conceptualizar la discriminación que se practica a través de la escuela: la discriminación por la diferencia cultural. La vieja escuela discriminatoria y reproductora de las diferencias de sexo y clase también discrimina ahora (siempre lo hizo) a quienes pertenecen a grupos culturales diferentes al dominante y hegemónico en ella, y ambas discriminaciones, lógicamente, caminan juntas.
                            

jueves, 5 de febrero de 2015

La oferta y la demanda educativa en México.
El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), presenta la Síntesis Metodológica de las Estadísticas de Educación, en la que se describen en forma resumida las características metodológicas, conceptuales, técnicas y operativas de este proyecto, con el fin de dar a conocer a los usuarios de la información el proceso seguido en la generación de los datos. Si bien el documento no describe todos los detalles del proceso para la generación de las estadísticas, sí ofrece un panorama amplio del mismo, ilustra algunas de las estadísticas generadas e indica los documentos específicos disponibles sobre aspectos particulares de cada una de las fases. Este producto es parte de la serie denominada Síntesis Metodológica de... que cubre los principales proyectos y programas de generación estadística del INEGI, con la cual se contribuye a reforzar la transparencia de los procedimientos y esquemas adoptados en la generación de información estadística
Las estadísticas de educación son el resultado de la captación, procesamiento e integración de datos referentes a los alumnos, el personal docente, las escuelas y otros componentes del Sistema Educativo Nacional. A través de dichas estadísticas se pueden identificar elementos importantes de la oferta y la demanda educativa, de los recursos destinados a la educación, de la capacidad e infraestructura de las instalaciones educativas, de los logros educativos en términos de rendimiento de los alumnos y de las propias instituciones, entre otros. La referencia formal de la generación de estadísticas de educación data de 1940, cuya responsable era la Dirección General de Estadística de la Secretaría de Industria y Comercio. En 1976 la responsabilidad pasó a la Secretaría de Educación Pública, la cual, como resultado de un convenio entre ésta y la Secretaria de Industria y Comercio, asumió de manera definitiva las funciones relativas a la captación, procesamiento e integración de información sobre el sector educativo, quedando el compromiso para la Dirección General de Estadística de brindar el apoyo técnico para la realización de las estadísticas y difundir los resultados de las mismas, así como obtener la información relativa a las características educativas de la población como son la condición de alfabetismo y el nivel de instrucción mediante el levantamiento de censos y encuestas sociodemográficas.
Que son las estadísticas de la educación
1.1  OBJETIVO Las estadísticas de educación son el resultado de procesos organizados y sistemáticos, mediante los cuales se capta información referente a los alumnos, personal docente, escuelas y recursos destinados a la educación en el país. El objetivo central de las estadísticas de educación es obtener información descriptiva de las condiciones en que se desarrolla el quehacer educativo en diferentes ciclos escolares y educativos, tanto del sector público como privado.


1.2  ANTECEDENTES Las estadísticas educativas iniciaron en nuestro país desde principios de siglo; sin embargo, fue hasta 1940 que se formalizó su generación, originándose dentro de la Dirección General de Estadística, cuando ésta aún se encontraba adscrita a la Secretaría de Industria y Comercio (SIC).
1.3  IMPORTANCIA A través del recuento sistematizado de alumnos, personal docente, escuelas y de los recursos destinados a la educación en los diferentes servicios y modalidades educativas, las estadísticas permiten identificar cómo se encuentra el Sistema Educativo Nacional en términos de: • Capacidad para proveer servicios educativos a la población (oferta educativa). • Acceso a los servicios educativos (demanda educativa). • Gasto en el sector educativo (capacidad de gestión). • Tamaño y crecimiento de las instituciones (capacidad instalada). • Recursos humanos, materiales y financieros destinados a la educación.
1.4  UNIDAD DE OBSERVACIÓN En la captación de las estadísticas de educación, se considera como unidad de observación al plantel educativo; de cual se obtiene información sobre los alumnos, el personal, los recursos destinados a la educación y del plantel mismo
1.5  MÉTODO DE CAPTACIÓN Como ya se mencionó, en la producción e integración de las estadísticas de educación intervienen la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de educación Superior (ANUIES) y el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

DIAGRAMA GENERAL DEL PROCESO En el proceso de generación de las estadísticas de educación intervienen diferentes instancias: las oficinas centrales de la Secretaría de Educación Pública donde se realiza el diseño conceptual y desarrollo de instrumentos y la integración nacional de la información; los departamentos de estadística en las representaciones estatales de la SEP, que son los responsables de la distribución de formatos, recepción y tratamiento manual y electrónico de la información e integración del archivo estatal; los planteles educativos, que son la fuente informante y el INEGI, el cual es responsable de la integración de la información y difusión de la misma. 4 SEP/ANUIES (OFICINA CENTRAL) INEGI PLANTELES EDUCATIVOS DISEÑO CONCEPTUAL DE LAS ESTADISTICAS DE EDUCACIÓN OPINIÓN TÉCNICA SOBRE FORMATOS EVALUACIÓN DE FORMATOS 911 ACTUALIZACIÓN DE FORMATOS 911 INICIO REPRESENTACIONES ESTATALES DE SEP DISTRIBUCIÓN EN PLANTELES DE LOS FORMATOS 911 RECEPCIÓN, LLENADO Y
DEVOLUCIÓN DE FORMATOS RECEPCIÓN, CAPTURA Y PROCESAMIENTO DE INFORMACIÓN

OFICINA CENTRAL) INEGI PLANTELES EDUCATIVOS REPRESENTACIONES ESTATALES DE SEP ENVIO DE ARCHIVOS RECEPCIÓN, REVISION Y PROCESAMIENTO DE ARCHIVOS DISEÑO DE PUBLICACIONES ELABORACIÓN DE PUBLICACIONES DIFUSIÓN DE INFORMACION

jueves, 29 de enero de 2015

ensayo de sociología II

Fracaso educativo, educación fracasada en México?
La historia de México es una acaso no muy distinta de la de muchos otros países. Es una historia dada en las violencias y en las denodadas luchas por el poder entre los poderes de cada época, tanto de dentro como de fuera del espacio territorial mexicano. En el México prehispánico fueron las distintas culturas o grupos culturales, elementalmente mesoamericanos, los que mediante un sin número de luchas fueron construyendo/destruyendo el “universo” humano en las áreas geográficas que hoy conforman el vasto país (México sigue siendo uno de los países más extensos en superficie en el contexto mundial no obstante haber perdido más allá de la mitad de su territorio original como La Nueva España, capitalmente “a manos” de EUA). Vino la etapa de la conquista española y el periodo colonial con nuevas batallas quizás de otro cuño. Se presenta la guerra de Independencia contra el poderío español. Nuevos y variados enfrentamientos violentos devienen en la etapa ya como país “independiente”. El periodo de La Reforma es aplicado igualmente mediante las operaciones violentas. Proviene la dictadura del Porfiriato, tan largo, siendo que no hay dictadura sin violencia. Tal etapa es interrumpida por la nueva guerra generalizada y abierta en el país: La Revolución Mexicana. Termina ésta para dar paso al México “moderno” en el que no se está libre de violencias y luchas y más luchas aunque ya “enmascaradas” por procedimientos políticos, de partidos políticos y de la supuesta y tan declarada “democracia”. Así llegamos al México contemporáneo donde se han “inventado”, digamos, “novedosas” formas de violencia (material e inmaterial) para continuar con la no “novedosa” lucha por el poder.
El entuerto de la educación En todo el ínterin la educación ha estado presente. Desde los grupos culturales prehispánicos ya se contaba con formas y medios para la educación. La llegada y dominio de los españoles impuso los modos peninsulares de educación muy permeados por sus tareas evangelizadoras. Incluso se funda la primera Universidad del continente en la ciudad de México apenas unos años después de alcanzada la conquista territorial de La Nueva España. Aún en el inicio de la guerra fratricida conocida como Revolución Mexicana se refunda ésta Universidad, igualmente, en la ciudad de México, ya bajo “tonos” de la supuesta modernidad última. Mismamente, poco después se crea la Secretaría de Educación Pública (SEP) para atender las “cosas” de la educación en lo que nos quedó del país…
La educación, su calidad y algunos correlatos glocales La cuestión de la calidad de la educación si bien no es un caso exclusivo de México, tampoco de nuestra Latinoamérica sino más bien de título mundial, es algo muy digno de traer a colación. En general históricamente se ha esperado mucho de la educación, se le han destinado las tareas y alcances más amplios e importantes y podemos decir esto para y en todo el orbe. Casi se esperan “verdaderas maravillas” de la educación y se la expone desde mucho atrás y hasta el día de hoy como solución a muchas cosas, causas y casos; una especie de “panacea”. Se llega a una idealización “extrema” de la educación y se le adjudican tareas y metas/objetivos que más bien le competen a los gobiernos en sus diferentes niveles estructurales y operativos de sus distintas agencias: obviamente se la idealiza, insistimos. Pero en el polo opuesto de la perspectiva igualmente se le asume como la fuente de un largo número de problemas, que en el fondo y desde un análisis muy riguroso es difícil que terminen siendo “justificados” como debidos “precisa y exactamente” a la educación. Por ejemplo, la pobreza de mucha gente se le supone debida a su falta de educación, la carencia de empleos y más aún de empleos de calidad “decente” se le adjudica a la educación en su misma carencia y/o en su mala calidad, la delincuencia se la anota como procedente de la misma falta de educación, muchos vicios muy pesados de la gente se le atribuyen a “mala educación”, etcétera
Se intenta atacar los problemas en el sistema educativo por medio de la imposición de nuevas y cada vez más numerosas reglas que a su vez, a cada ciclo se van rigidizando, se hacen cada ocasión más cerradas e inflexibles. Se intenta resolver los problemas aplicando mayor presión sobre los miembros del sistema educativo. La resultante es una sobrecarga y sobrerregulación en las instancias educativas. El profesorado ha tenido que multiplicarse y hacer lo (mi) posible por sobrevivir dentro del sistema o bien, salir de él o igualmente, perderse en él.
Como la educación es un problema para nuestros gobernantes y puesto que ello suele rebasarlos, lo común es que busquen una salida de tipo reformista (repetimos), misma que generalmente se ve impelida o hasta exigida por los poderes tanto extranjeros como nacionales. No basta con una serie de recortes presupuestarios a la educación sino que rompiendo la función administrativa de la gobernanza cuelan una larga lista de imposiciones y/o restricciones de mayor rigor y exacción. No entraremos a ver la ancha serie de programas y demás acciones que el gobierno mexicano a través de la SEP (y otras entidades) ha impuesto a la actividad educativa de tercer nivel, tampoco es nuestro discurso uno dado a las cifras (nuestro intento es cualitativo y no es cuantitativo) ya muchos otros autores lo han hecho más que bien, mucho mejor que nosotros, varios de ellos aparecen en nuestra bibliografía.
Desarrollo del tema:
En sus primeros años la SEP tuvo una tarea ciclópea por atender cuando el país se encontraba no solo destrozado por todos los conflictos y conflagraciones sino que en la temática educativa tenía que enfrentar la enorme mayoría de sus pobladores como analfabetas. Los distintos gobernantes del México posrevolucionario se dieron a la construcción de escuelas y a la labor de generación del profesorado que debería acoger a los millones de personas por educar. Llegan los momentos en que se establecen la “obligatoriedad” de la educación básica, la gratuidad de la educación y el carácter público de la misma. Pasos de una importancia histórico-social sin duda. Posteriormente se amplía la “obligatoriedad” de la educación básica a lo que conocemos en nuestro medio mexicano como educación secundaria y al nivel pre-escolar ya que solamente se “obligaba” al conocido como nivel de educación primaria. La educación de nivel preparatorio o nivel medio superior se encuentra persiguiendo la “obligatoriedad”. El nivel superior o de educación terciaria no reviste la característica de ser “obligatorio”, al menos hasta ahora, pero sí se le reconoce como de gratuidad y de su “componente” de ser pública, lo cual es sumamente significativo y valioso.
La masificación alta de la población escolar se topa con otras barreras en los niveles medio y superior. El Estado debilitado por las crisis repetidas y repetitivas de las economías propias y ajenas no dispone de los recursos suficientes para ofrecer los puestos delante de la ampliada demanda. Solución paliativa y contingente ha sido la privatización de la educación, que si bien se ha dado en todos los niveles, es en los dos últimos donde su importancia es mayor. Se abren todo tipo de instituciones educativas de características variadas. Aparecen múltiples escuelas de bachillerato o equivalente. A la vez, emergen numerosas instancias de caracteres muy diversos que ofertan la educación superior.

Son las grandes estructuras del poder las que determinan impositivamente el devenir de la educación y de los sistemas educativos glocales (globales y locales). Los poderosos de la economía y de lo político dictan las directrices que van maniobrando en el mundo a la educación. Establecen lo que la educación debe ser así como a los que se debe educar. Lo mismo hace sobre las formas de educar y los destinos de los educandos en todo el globo.
Por supuesto que históricamente la educación y sus sistemas han estado construidos para soportar/sustentar a los sistemas ideológicos de los que dependen y en los que se originan. Por ello la educación fue de corte religioso dado por religiosos durante mucho tiempo (y sigue siendo así en fijados casos). Para nuestra era actual la situación es igual: la educación y sus sistemas está para cubrir las expectativas del sistema que gobierna/domina el mundo, el neoliberalismo, la última versión modernizada del capitalismo
Para que unas cuantas personas sean sumamente (e inmoralmente) ricas y poderosas, y para que otras un tanto más numerosas gocen/disfruten de unas vidas cómodas con alto suministro de placeres tecnologizados y demás, el resto, el extenso resto del mundo tiene que sobrevivir en situaciones todavía más duras y restrictivas que antes. La pobreza y la miseria han crecido al mismo ritmo que la riqueza y poderío de los “elegidos” del sistema de dominación glocal. El crecimiento demográfico mundial es impresionante, tenemos una superpoblación jamás antes vista. Su distribución es igualmente mal dada, lo que agrega negatividad y gravedad al caso. Menos del 1% de la población mundial es la dueña del mundo y es la que determina las “leyes de sobrevivencia” y viola una y otra vez las leyes de la naturaleza/ecología y al mismo tiempo promueve la lucha frontal de todos contra todos en su mundillo de las competencias y de la más elevada e inhumana competitividad, para someter a los miles de millones de “no elegidos” a una guerra fratricida entre sí, contra la naturaleza y contra la historia, incluyendo a la historia natural. Así, más de la mitad de la población humana mundial se encuentra en los temibles y terribles submundos de la pobreza y de la miseria sin casa, sin vestido, sin alimentos ni agua, sin trabajo, sin derechos, sin identidad, sin tiempo presente ni salida futura: son afectados ambientales.
En medio de semejante “trifulca” glocal, el sistema dominante operado espera que la educación obre “milagros” y “salve” si no a todos, sí a buena parte del sistema para continuar con su insatisfecho proceso de acumulación (¿de qué?, ¿de caos y destrucción?, ¿de violencias e injusticias?, ¿de muerte, sufrimientos, decadencia?).
Nos encontramos delante del momento de mayor violencia física y mental desde la Revolución Mexicana de 1910, que dejó más o menos un millón de muertes y muchos heridos así como una considerable destrucción por todo el territorio nacional. Las violencias de estos momentos actuales no son gratuitas ni fortuitas. Nos encontramos ya dentro de un “sistema” violento que se nutre de las violencias. Vivimos en medio de violencias sistematizadas, sin que falten las violencias “espontáneas” y/o “azarosas”. Las violencias que hoy enfrentamos van desde violentar los derechos humanos y civiles hasta digamos, el desempleo y la falta de empleos de calidad sin dejar de resaltar la falta de justicia, la inequidad, el repunte de la pobreza-miseria y el abuso sobre los ecosistemas en sus componentes bióticos y abióticos.
Ahora en las escuelas a la vez que se realizan simulacros preventivos contra desastres naturales, también se hacen simulacros para defenderse de ataques de la delincuencia/criminalidad presente en todo el país. Las mismas escuelas han sido escenarios de este tipo de violencias y ya contamos varias víctimas mortales. Sí, desafortunadamente la educación hoy tiene que operarse en un contexto salpicado por las violencias extremas. En varios sitios del país las escuelas han tenido que cerrarse (generalmente de modo temporal) por el riesgo latente y efectivo de actos delincuenciales que han llegado a lo mortal.
El gobierno en todos sus niveles acompañado por personajes e instancias del extranjero ha dado una pelea sensacionalista contra el crimen organizado. Los resultados del combate contra la delincuencia organizada son inciertos y lo que viene privando es una amplia, muy amplia inseguridad en todo el país con determinados focos en los que la violencia ha sido peor aún. Las críticas hacia el gobierno mexicano han sido muy fuertes y grandes bloques sociales han protestado contra su política de “guerra” contra las organizaciones delictivas (nacionales y extranjeras). Se cuentan por miles (se habla de unas 50 mil a la fecha) las víctimas mortales de tal “guerra” solamente para el periodo sexenal de la presidencia de la república presente (en su sexto y último año de gestión) y, la población en general está cansada de esto reclamando la restauración de la paz (relativa) en que vivíamos antes de esta “guerra”. El ejecutivo nacional no da marcha atrás “de ninguna manera” y mantiene su plan férreamente belicoso contra la delincuencia, pero cada día el rechazo social es mayor y la gente se va dividiendo entre los que apoyan esta “guerra” y los que la repudian por sus resultados tan escasos, caros y a la vez fatales.
La violencia nos impregna y vamos consciente o inconscientemente participando en ella. En el ámbito familiar los actos violentos se suceden y multiplican. En las calles la gente se ha ido haciendo más agresiva y las peleas y discusiones se tornan más frecuentes y más ofensivas. En las escuelas se reproducen las acciones y actitudes negativas provocadoras y turbulentas, el tristemente famoso “bullying” se ha recrudecido tristemente. Se ha tenido que recurrir en numerosos planteles a la “operación mochila” es decir, a la revisión de las mochilas y demás medios en los que el alumnado porta sus cosas para detectar la presencia de armas u otras cosas que puedan ser usadas para dañar (incluyendo drogas de cualquier género.
Delante de una perspectiva panorámica nacional tan poco halagüeña y con problemas tan serios por enfrentar, el gobierno se encuentra en un laberinto al que no le observa ni construye una buena salida. Nuestros políticos están más bien formados para las lides políticas y politiqueras no para asumir problemas tan fuertes. Aunque puedan ser “políticos de carrera”, es decir, políticos “profesionales” muchos de ellos, tal vez la mayoría de ellos, sus carreras y/o sus profesiones de políticos no los han preparado para hacer las cosas mejor. Van “escalando” puestos una vez tras otra ocupando cargos de todo tipo y nivel pero lo mismo practican una función en el turismo que ocupan un cargo en el área de la salud, un tiempo deciden las cosas de la vivienda y de la minería que igualmente entran a decidir las cuestiones de la educación nacional. Cualquiera puede entender que es muy difícil que nuestros gobernantes ocupen una u otra “cartera” indistintamente sin que el propio país junto a su población y sus ecosistemas sufran las consecuencias. Los cargos no son ocupados por la mejor gente en tales materias específicas sino por la gente mejor posicionada en las “escaladas” políticas y en los juegos y rejuegos de la burocracia y de la burocracia política: nuestros políticos y gobernantes están donde están para ocupar (“cubrir”) cargos no para resolver problemas.
Los discursos oficiales parlan sobre las bondades de la educación para el país pero en la práctica se ha preferido tener a una población nacional con baja educación e incluso mala educación con el temor “histórico” de que una población educada, bien educada sería más difícil de gobernar que una sometida a las “bajezas” de la ignorancia y, los gobernantes así como sus partidos políticos se verían mucho más presionados para gobernar y salir beneficiados personalmente. Tendrían que aprender más y muchas más cosas que las que ahora saben y/o manejan. Requerirían de mayor formación y de rasgos éticos superiores. Igualmente necesitarían mejores portes morales y mayores responsabilidades, no se diga ya de mayor honestidad, principios y valores refundados en hitos de la neta democracia participativa, digamos: otra vez, sustentabilidad/insustentabilidad. Hemos carecido de buenos gobiernos en todos los niveles. No hemos contado con gobiernos presidenciales aptos. La mediocridad puede ser su medida aunque algunos hayan sido peor que mediocres. Un solo partido político tuvo la presidencia del país por espacio de 70 años en lo que se conoce en nuestro medio como la “dictadura perfecta” o la “dictablanda mexicana”. Solo los últimos dos periodos sexenales han sido gobernados por un partido “distinto” al de la dictadura perfecta, pero del penúltimo gobernante quizás la mayoría del país prefiere ni recordarle y del vigente muchos están contentos de que ya está por marcharse (hasta tiene frente a sí una demanda para ser “enjuiciado” internacionalmente por su “declaratoria” de “guerra” contra el crimen organizado de consecuencias tan fuertes)…
La riqueza anunciada y la prosperidad publicitada por los gobernantes jamás aparecieron para la inmensa mayoría de la población: la riqueza supuesta devino en mayor pobreza y miseria y la “gran fiesta nacional” del desarrollo/progreso mexicano nunca operó sobre la población, solo lo hizo para los más corruptos que se enriquecieron malamente a costa de todo el país y su futuro. A nivel internacional se ha venido tildando a México como un país corrupto y tal vez de los más corruptos en el mundo. Dentro de nuestro país nosotros mismos nos consideramos un país corrupto, que tiende a la corrupción.
Los días laborables en las escuelas son cada vez menos. Las suspensiones “oficiales” y no oficiales ocurren frecuentemente y el alumnado pierde demasiado tiempo por cualquier razón o motivo, o sin ello. Hay una exageración de “festejos” de toda índole que consumen todavía más el reducido tiempo de la correlación enseñanza-aprendizaje. Se le da mayor importancia a la participación en algún desfile/acto cívico que a las actividades en el aula. El alumnado puede salir “experto” en cantar el himno nacional y el himno de su Estado pero puede no saber ni tan solo que significa el nombre de nuestro país (México = en el ombligo de la Luna, en lengua mexica o náhuatl, o nahuatl, sin acento). Esta cadena se establece desde el pre-escolar hasta el nivel terciario. Así podemos llegar a conocer médicos, abogados, ingenieros y demás profesionales-profesionistas universitarios que con su título adquirido no saben cuántas entidades federativas constituyen nuestro país y puede que tampoco sepan el por qué de la denominación oficial del mismo o, no puedan decirnos quién fue Gustavo Díaz Ordaz (un ex presidente mexicano abiertamente anticomunista de no grato recuerdo para muchos mexicanos)
Del mismo modo las limitaciones en la educación llevan a una situación nacional donde hay egresados de la educación superior que no han leído un libro por sí mismos, por su gusto y/o interés personal, es decir sin que los hayan forzado a hacerlo. Entonces tenemos egresados y titulados de la educación superior que no toman un libro en sus manos. Todavía hay analfabetismo en México pero el problema mayor en tal esfera es que tenemos un muy severo problema de analfabetismo funcional, lo que dice, la gente puede leer pero no entiende o no puede manejar lo que lee, incluso después de haber obtenido su título del nivel educativo terciario. Lo mismo sucede en la escritura, muchos de nuestros egresados no son capaces de redactar un escrito sin cometer fallas de diferentes clases y grados ni aun con la ayuda de las computadoras y sus programas de escritura. Una de las deficiencias del sistema educativo mexicano completo es el uso inadecuado de nuestra lengua oficial, el Español. Pese a numerosos cursos el discente puede terminar con un manejo insuficiente de nuestra lengua lo que incluye una pobreza del lenguaje, mínimo en el sentido de un vocabulario recortado con un uso restringido de palabras y una repetición demasiado frecuente de otras. Un problema de enseñanza-aprendizaje que se ve contrastado con la campaña que en los últimos años el sistema educativo ha lanzado para hacer del Inglés nuestra “segunda lengua”, donde se quiere instaurar el idioma del Imperio como obligatorio en todos los niveles educativos, siendo ya obligado en varios de ellos pero con resultados muy relativos o malos: después de años de cursar el estudiantado el Inglés, sigue permaneciendo como un reto ya que en realidad muy pocos estudiantes lo dominan con soltura, aunque hoy se marque como un prerequisito para conseguir algún puesto laboral: otra limitante dentro de la educación (de ahí una parte del título de nuestro escrito presente). Pero este problema es agudizado por el hecho de que pueden haber cursado alguna licenciatura sin haber usado libros para su formación. Aunque parecería increíble esta afirmación es una penosa realidad en determinados casos. Pueden haber consumido miles de páginas electrónicas en la web pero no recurrieron a los libros, ni electrónicos y si lo hicieron solamente tomaron de ahí lo que “necesitaban” en un momento sin leer un libro completo. Hay entre nuestros egresados y/o titulados del tercer nivel los que jamás han leído un libro completo, sea cual fuere la naturaleza del libro; esto a pesar de que la mayor parte de la población mexicana es de la religión católica donde el libro que rige el culto, La Biblia, es de importancia capital para esta fe pero ni así es leído por los practicantes de dicho rito. Pocas personas leen éste libro completo aunque se les invita/presiona constantemente y no obstante también a que se hallen los que declaran haberlo hecho pero mintiendo al respecto. Caso “público” y reciente el del “candidato” a la próxima presidencia de la república mexicana por parte del partido político de la “dictablanda” mencionada, al presentar un “libro” (suyo) en la feria del libro más extensa de Latinoamérica en nuestra ciudad de Guadalajara (3/12/2011), declarando que la ha leído (La Biblia) pero no completa…; mostrando y quizás demostrando lo que venimos manejando en esta parte del texto al ser incapaz de mencionar tres libros que hubiera leído, recurriendo a La Biblia para mal citar con mucho esfuerzo otro libro más pero cambiándole el autor y desviándose para ya no mencionar el tercer libro que se le inquiría.
Para el gobierno la educación más que un derecho de la población es un problema: visión que atrapa vasta insustentabilidad. Más que pensar e intentar mejorar la vida de la población por medio de ciertas aplicaciones educativas, busca la manera de deshacerse del problema.
Nuestras instituciones de educación sean públicas o privadas operan en condiciones de muy franca desventaja frente a las de los países “desarrollados”, sin embargo, el gobierno exige que se compita contra ellos y se hagan las cosas igual que ellos. Se fuerza al profesorado a la publicación de sus investigaciones u otros materiales y se exige que sea en las revistas más prestigiosas (“indexadas”) pensando que México debe competir a nivel mundial y una “medida” que a la vez puede ser la más utilizada es la de las publicaciones, la otra puede ser la del registro de patentes. Así, cuando las necesidades vigentes del pueblo son unas, al profesorado (y el más “experto”) se les obliga a dedicarse a producir publicaciones y patentes. Ambas son un verídico problema en la realidad nuestra, México no logra figurar como “competidor” tampoco como “competente” en tales ámbitos. Aunque hoy se pueda estar “produciendo” más que antes las cifras no alcanzan a marcar una situación suficientemente buena, “competitiva”, seguimos siendo “tercer mundo” en estos rubros aunque México sea una de las economías primeras en el orbe: elevada economía, denotada mala distribución de la “riqueza”, elevada pobreza-miseria, elevada educación de baja calidad, tal es el cuadro o marco referencial ordinario del México de hoy, para el tema que estamos tratando.
Conclusión:
Se ha señalado muchísimas veces el papel fundamental que la educación tiene para los individuos y para las sociedades y colectivos. A veces se llega a suponer a la educación como el componente más importante de la cultura. Aquí nos referiremos a la posibilidad de asumir el fracaso educativo como el de los sujetos dedicados a la educación y, a la posibilidad de una educación fracasada como la ubicada en el objeto del proceso educativo. Nos reduciremos a observar sucintamente el caso mexicano, reconociendo que puede ser similar a lo acontecido y a lo que sucede hoy en varios países tanto de la región.
En sinopsis: México no ha conocido la paz y, su independencia es mucho más en lo declarativo que en lo real. La injusticia ha permanecido manifiesta siempre y se ha agudizado en determinados momentos, como el presente donde más de nuestra mitad de la población humana se encuentra debatiéndose en los estertores de la pobreza y la miseria, y donde los ecosistemas nacionales han sido castigados por explotación excedida asociada a dispendio y corrupción. Todo esto contrario a la sustentabilidad humana y natural.
Sin embargo, con lo mencionado en nuestro propio escrito queremos entender que los trabajadores de la educación no son fracasados sino sujetos sometidos a los avatares que el sistema propio y el ajeno les han impuesto, siendo el sistema dominador dado por el capitalismo neoliberal el principal causante de las presionantes e impresionantes condiciones que han llevado a nuestro sistema educativo a una situación de alto estrés y desgaste de tal manera que los trabajadores se encuentran insatisfechos, los dicentes no son educados debidamente y la educación se confirma como base elemental de soporte de las Nómadas ideologías que abastecen y dilatan el sistema de explotación glocal que padecemos, in sustentable. Esto puede sonar a oxímoron, pero no nos parece así. Del mismo modo, pese a lo mencionado no consideramos que la educación en México sea un fracaso, más bien estimamos que es el mismo gobierno nacional, un gobierno precario, el que anda encaminándose hacia el fracaso pero si bien esto puede verse demasiado fuerte y agresivo y puede guiar a que se rechacen demasiado y directamente nuestros planteamientos, pensamos que son las (malas) políticas aplicadas por el gobierno las que están fracasando, entre ellas, las (malas) políticas en la esfera educativa. El sistema de gobierno partidista en México ya dio de sí. Es tarea de todos nosotros dar el paso para (re)generar nuestra oportunidad de una vida digna con una educación de buena calidad, oportuna e incluyente y, con un ambiente humanizado en lo positivo, no en el positivismo tecnologizado, para buscar sendas más generosas hacia la sustentabilidad ecosistémica que no se “contaminen” ni directa ni indirectamente con las opresiones del fracaso .aqui se  Plantea las condiciones en que ha funcionado la educación y reporta sus amplios problemas y limitaciones. Por medio de un estudio cualitativo y no cuantitativo señala las circunstancias actuales y considera que la principal causa de la crisis educativa y social en el país es debida al modelo neoliberal. Muestra las contradicciones imperantes y termina asumiendo que no hay un fracaso educativo ni la educación es fracasada en México.
Bibliografía:
José David Lara González Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.
Alba (de), A. (Compiladora). 2004. Posmodernidad y educación. UNAM/Porrúa. México. Andrade C., R. A. y S. C. Hernández G. 2010. El enfoque de competencias y el currículum del bachillerato en México. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales. Niñez y Juventud. Vol. 8. No. 1. Universidad de Manizales. Colombia. Aranda A., A. 2004. La universidad pública mexicana: el mito retórico frente a la realidad concreta. Ciencia Ergo Sum. Vol. 11. No. 2. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca.