sociología de la educación
contemporánea.
1. La perspectiva funcionalista: Aquí nos referimos al funcionalismo
clásico de Durkheim, por ser éste el iniciador de la Sociología de la educación
y por la enorme influencia de sus concepciones sobre otras corrientes del
pensamiento sociológico (Durkheim analiza la “función de la educación dentro de
la sociedad) la identifica en su dimensión de realidad objetiva y externa,
instituida o institucionalizada y la construye como un hecho social. Este
enfoque posee, al mismo tiempo, una marcada orientación humanista, porque tiene
la más alta idea del poder creativo de la educación y magnífica la dignidad y
grandeza de su acción, cuyo protagonista principal es el maestro.
La función de la educación consiste en socializar al ser humano, es
decir, moldear al ser “asocial” que somos naturalmente para conformar otro nuevo,
social y moral. Es la sociedad, concebida por el sociólogo francés como un ente
trascendente al individuo, la que nos humaniza a través de la acción educativa.
2. La perspectiva estructural-funcionalista. Esta corriente se inspira,
en gran parte, en las teorías funcionalistas modernas o en el
estructural-funcionalismo de Robert K. Merton y Talcott Parsons, y tiene como
eje principal de sus investigaciones el problema de las normas y valores.
Se propone estudiar los desequilibrios momentáneos de los individuos,
provocados por la evolución del sistema social en general y por el sistema de
enseñanza en particular.
Además, la mayoría de los
investigadores que se ocupan de esta área yuxtaponen los conceptos de educación
y movilidad social, basándose en el presupuesto de que la sociedad está
estratificada.
La perspectiva de la teoría de la reproducción.
Considera a la educación como elemento de una formación social históricamente
determinada. La educación es visualizada como una estructura dinámica y como
una instancia de su función dentro de otra estructura más vasta, que la incluye
y explica su desarrollo. El estudio de la educación se inserta en el análisis
de las clases sociales y en el papel de dominacióneconómica, política, cultural e ideológica de la clase dominante. La escuela es, según esta corriente de interpretación, un espacio ideológico cuya función es propiciar la reproducción de las relaciones de producción existentes.
El enfoque social de la educación
no desconoce los factores psicológicos que intervienen e inciden en el proceso
de enseñanza-aprendizaje; sin embargo, aunque no es su objeto de estudio, con
mayor o menor énfasis postula que la mayoría de los fenómenos psicológicos, que
son considerados comúnmente individuales, son en gran parte reflejo de los
fenómenos sociales que se estructuran en una conciencia colectiva, y por lo
tanto, su abordaje, como el proceso de aprendizaje por ejemplo, tendrá que ser
analizado en su conexión espaciotemporal de un cuerpo social. El aprendizaje ha
sido adquirido y conquistado socialmente.
Durkheim comprende esta transmisión generacional en forma unilineal y
mecánica; pero la necesidad humana de encontrar soluciones siempre nuevas para
las contradicciones sociales y de su existencia, de buscar formas cada vez más
elevadas de unidad con la naturaleza y la sociedad, da al carácter transmisorio
un dinamismo específico que Durkheim no considera. La transmisión supone
“rupturas”, porque el progreso del conocimiento y de la práctica humana implica
la integración de nuevos datos, a costa del enjuiciamiento crítico de los ya
existentes. Para señalar el carácter de la comunicación generacional, Dewey no
utiliza el término “transmisión”, empleado por Durkheim; avanzando en la
comprensión de esta relación, introduce el concepto de “reconstrucción”,
tomando en cuenta el elemento dinámico que se produce entre adultos y jóvenes
en el proceso educativo y que modifica la transmisión y la recrea.
La Sociología de la educación tiene pues por objeto, a nuestro modo de
ver, el estudio, tanto de los procesos institucionales y sistemas escolares, y
de la interdependencia que existe entre la estructura y la organización social,
de una parte, y los procesos educativos, de otra, como de las teorías y
doctrinas pedagógicas. Lo que se pretende separar en dos campos distintos lo
unimos sin dejar de distinguir entre teorías y hechos en un campo único de
observación”.
el punto de partida de esta Sociología es el análisis de la sociedad
global y los requerimientos esenciales para su existencia, supervivencia,
renovación e integración.
El
estructural-funcionalismo no trabaja desde un paradigma causal, por lo tanto no
explica la génesis de las estructuras, ni de las funciones. Trabaja con
variables interactuantes, todo influye sobre todo, no ofrece, tampoco, una
teoría sobre qué variables son más importantes para determinar la situación de
un sistema en el conjunto.
Recuérdese que fue Durkheim
quien por primera vez destacó en forma sistemática las necesidades funcionales
de la sociedad y, entre ellas, la función socializadora de la educación a
través de la transmisión de un código simbólico de normas y valores. Al
analizar las relaciones entre la estructura cultural y la estructura social, no
indagó sin embargo los mecanismos de internalización, fenómeno en el cual se
detiene ampliamente esta corriente. De tal modo esta Sociología psicológica en
gran parte lo que en Durkheim era fundamentalmente un fenómeno social objetivo.
El status se basa en una serie de variables que se entrecruzan, como por
ejemplo: educación, la importancia funcional de las ocupaciones, que conforma
una jerarquización profesional y que da diferentes grados de prestigio, que es
el aspecto subjetivo del status y resultante de la interacción, es medido por
atributos adquiridos y no adscritos o asignados. Su adquisición comienza en la
escuela elemental, “que es la primera agencia socializadora en la experiencia
del niño, que institucionaliza una diferenciación de status sobre bases no
biológicas” y que es ganado por el desempeño diferencial respecto a las tareas
establecidas. El status tiene por lo tanto un soporte objetivo, pero por otra
parte, es condición necesaria al status su internalización (del rol que lo
realiza), así como el reconocimiento de los demás, y por lo tanto, es un
fenómeno subjetivo a la vez.
diferenciación
funcional, escasez de personal y prestigio de ocupaciones, son los tres
factores que emplea la teoría estuctural-funcionalista para explicar la
estratificación, y para privilegiar a la escuela como el factor determinante de
promoción y, por lo tanto, de movilidad social que, como ya lo hemos citado
antes, es otro de los temas centrales de esta corriente de interpretación.
Si la formación escolar se convierte en criterio de adjudicación del
status, la escuela debe proporcionar las cualificaciones necesarias a las
diferentes posiciones y ella es la que ha de otorgar el prestigio.
Si el rendimiento es un logro personal, y la posición de cada sujeto se
deriva de sus méritos, obteniendo el justo reconocimiento diferencial de la
sociedad, a través de la valoración compartida respecto al éxito, entonces esta
concepción tiene una perfecta correspondencia con la ideología liberal que en
los Estados Unidos de América se expresa, como ya lo hemos visto, en el
American Dream; esto es: el ascenso individual, desde el escalón más bajo al
más alto, es posible, por el carácter abierto de la sociedad. Pero además de su
posibilidad y deseabilidad, es un imperativo del modelo cultural, como lo señala
R.K. Merton.